FMI: sin sanción, ni inspección, ni nada
Publicado el 11 de Octubre de 2010Envíada especial a Washington
El ministro de Economía, Amado Boudou, llevó la voz cantante. En la Asamblea Anual en Washington, el funcionario ratificó sus críticas al Fondo Monetario y reiteró que el país continuará negociando su deuda sin presiones ni chantajes.
Ni sanciones, ni expulsiones, ni pérdida de su silla. A pesar de que durante los días previos a la Asamblea Anual del Fondo Monetario y el Banco Mundial en Washington, los medios locales reiteraron en diversas oportunidades la posibilidad de una represalia de los organismos internacionales a la Argentina por incumplimiento del artículo IV –que dispone que los países miembro deben aceptar una vez al año una revisión de su economía por parte de un equipo técnico del organismo− nada esto sucedió. Por el contrario, según confirmaron fuentes del Palacio de Hacienda a Tiempo Argentino, las conversaciones de ayer por la tarde del ministro de Economía Amado Boudou con el director para el Hemisferio Occidental del FMI, el chileno Nicolás Eyzaguirre, y con el número dos del organismo, John Lipsky, fueron “muy cordiales y pasaron por todos los temas”.
Con la publicación del comunicado final de la asamblea, que se “insta a los miembros a cumplir con sus obligaciones en virtud del Artículo IV”, las amenazas habían vuelto a tener eco, aun cuando no se menciona a la Argentina. Sin embargo, el responsable de la cartera de Economía, desestimó el llamado y aseguró que “es una cuestión de forma que sale todos los años igual”. También Boudou aclaró a este diario que presentar las cuentas macroeconómicas y los análisis técnicos, como establece el artículo, “técnicamente no es obligatorio” y que el país ya envía sus cuentas a la revisión entre pares del G-20.
Durante la estadía de 36 horas en Washington, el jefe de Hacienda reiteró en sus reuniones con inversionistas y delegaciones de otros países la negativa argentina a ser supervisado por el FMI, siguiendo la línea de la presidenta Cristina Fernández en su visita a Alemania. En un almuerzo con su par alemana, Angela Merkel, la mandataria argentina había asegurado, al ser consultada sobre la posible cancelación de los U$S 6700 millones con el Club de París, “la vocación argentina de pagar todas sus deudas”, pero sin el monitoreo del organismo internacional. También el ministro explicó durante los dos días en que se llevó a cabo la asamblea que la Argentina planea destrabar el requisito sobre el FMI con la intervención del G-20 e incorporando a la reestructuración de esa deuda (de la cual el 30% es alemana) los incentivos fiscales, y la promoción de la actividad económica a los inversores extranjeros de los países del Club de París.
La posición del gobierno para que no exista intervención del organismo sostiene que, a pesar de las voces que hablan de una supuesta reforma, el FMI mantiene el mismo paquete de medidas que implementó la Argentina en los ’90. Lo que quedó demostrado con la intervención del FMI en las crisis de España y Grecia. “Es el mismo monstruo con otro disfraz”, explicó Boudou y concluyó: “Este gobierno, como tiene superávit no necesita someterse a aprietes.” Asimismo, el contar con información detallada de la economía de los 187 miembros, no sólo no le permitió al Fondo prever algunas de las crisis desatadas en la última década, sobre todo la de 2008, que todavía afecta a los países desarrollados, sino que sirvió como un modo de imponer recetas de ajuste, tomadas posteriormente por quienes defienden una política económica ortodoxa a nivel local. <